l   marzo 7, 2018   l  

Arabia Saudita en La Liga Mueven las blancas





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Mauro Costa (@maurocos89) es economista y docente de la Tecnicatura en Gestión de Instituciones Deportivas del CLAEH. Fundó el blog 18 y Ejido, y allí publicó el pasado 22 de enero esta columna sobre el intercambio entre la Federación Española de Fútbol y la selección de Arabia Saudita. 

En el siglo XXI, la afluencia de grandes capitales hacia el fútbol europeo ha tenido dos mecanismos “tradicionales”. El primero es el exponencial crecimiento de los derechos de televisión, explicado principalmente por la incorporación del lejano oriente a la platea en vivo. Quizás el hito definitivo que puede marcar esta tendencia es el último derby entre Real Madrid y Barcelona disputado el sábado 23 de diciembre a las 13 horas de España, lo cual permitió que el mismo pudiera verse en el horario Prime Time chino [1].

El segundo mecanismo es la compra de clubes por parte de magnates extranjeros (por ejemplo rusos en el Chelsea, tailandeses en Leicester City, o chino en el Milan de Italia).

Resumiendo estas dos vías de ingreso, una es derivada de consumidores individuales que cada vez dedican más tiempo y atención al deporte occidental y otra originada por grandes capitales privados que copan el mercado.

No obstante, en la última década apareció un tercer tipo de agente en el fútbol europeo y son los propios Estados. El caso más icónico es el del París Saint Germain (Francia), cuyo dueño es un grupo soberano de inversión qatarí el cual administra los recursos originados por la explotación petrolera y el gas natural licuado. Más allá de lo anecdótico de quién es el propietario de cada equipo, lo que realmente importa analizar son los motivos que llevan a realizar dicha inversión.

No son pocos los analistas internacionales que interpretan en Qatar una estrategia de encontrar en el fútbol europeo (y en 2022 el fútbol mundial), algo del oxígeno perdido por el aislamiento al que se ve sometido en el mundo musulmán.

El otro Estado que ha desarrollado un programa deportivo de similar envergadura es Emiratos Árabes Unidos, cuyo grupo de inversión (dirigido por el hermano del presidente del país) controla al Manchester City y otros equipos de distintos países (entre ellos Estados Unidos, Australia, Japón, Ecuador y Uruguay).

El 2018 trae en cambio algunos matices con respecto al 2017 donde los flashes los captó Qatar con la transferencia record de Neymar al París Saint Germain. En primer lugar la clasificación de Egipto y Arabia Saudita al Mundial de Rusia, dos de los países enfrentados a Qatar, re ubica a estos países en el tablero futbolero.

No obstante la principal novedad de este período de pases invernal es el acuerdo entre la Federación Española de Fútbol, la Federación de Fútbol de Arabia Saudí y la Autoridad General de Deportes de Arabia Saudí. El mismo permitió el arribo en masa de 9 jugadores de este país al fútbol español a competir en cuadros de primera y segunda división. Todos llegan a préstamo por 6 meses y gratis.

Más allá del esfuerzo que hacen los clubes por darle seriedad a los fichajes (salvo el Sporting de Gijón que se confundió el nombre del jugador con el equipo del cual procedía), todo el mundo es consciente de que estamos ante una nueva movida internacional por la disputa de un espacio de poder. Tampoco llama la atención que sea España el país que le abre las puertas a Arabia Saudita, luego de haber sido la propia Liga quien ha sufrido la partida de Neymar hace 6 meses al PSG. Los detalles económicos del acuerdo no han sido divulgados, pero sin dudas en el corto o mediano plazo redundará en una inyección económica importante.

La salida de Neymar del Barcelona obligó a renegociar todos los contratos de los jugadores relevantes debido a que las cláusulas de recisión establecidas quedaron perimidas ante los nuevos precios que los equipos están dispuestos a pagar. Así las cosas, los clubes y las ligas deben encontrar nuevas fuentes de financiamiento que permita proteger sus figuras y sus equipos.

No podemos imaginar cuál será el próximo movimiento en esta partida de geopolítica- deportiva pero ya podemos ir viendo que así como hace unos años los grandes empresarios desplazaron a los hinchas en la conducción de los clubes, estos mismos empresarios empiezan a perder terreno ante organizaciones estatales.

El fútbol tradicional del siglo XX estuvo marcado por instituciones deportivas si fines de lucro pero con fines de gloria. Luego las instituciones debieron incorporar la rentabilidad de sus accionistas. Ahora ese paradigma entra en tela de juicio nuevamente y nos acercamos a algo que no sabemos bien qué es pero que a mí me da un poco de miedo.

[1] Desde hace unos años los derbys se venían jugando los sábados pero recién en 2017 se fijó este horario.

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