l   junio 28, 2018   l  

Fossati, Peirano y Larriera analizan el esquema táctico de Uruguay El juego celeste





La tónica del Mundial ha enfrentado a diversos sistemas que conviven en una lógica moderna que logra resultados. Los de menos poderío, sobre todo en lo individual, han intentado limitar a sus rivales con sistemas tácticos muy bien aplicados que dejan en jaque algunas ofensivas. Un equipo que se defiende, con delanteros incluidos, y que marca en bloque planea un juego difícil de vulnerar que pone nervioso a quien tienen la presión de ir por el resultado y que, en los papeles, es superior.

En ese clima Uruguay fue el único equipo que logró todo a la perfección en resultados. Ganó todo lo que jugó y no recibió goles. El ambiente no analizó en profundidad, se quedó en la simpleza y vaticinó goleadas ante Arabia Saudita y Egipto, algo que no sucedió. Si bien no jugamos bien los dos primeros partidos, mantuvimos una conformación de juego que hizo que se generasen chances de gol y los dos triunfos fueron merecidos. Los dirigidos por Óscar Washington Tabárez tuvieron que burlar defensas muy bien aplicadas, férreas y sin distracciones. La pelota quieta fue un arma letal, tan practicada, que nos permitió irnos victoriosos.

Jorge Fossati, el entrenador que tuvo Uruguay antes de la asunción de Tabárez en 2006, cree que la gran diferencia en la victoria ante Rusia vino con la inclusión de Lucas Torreira, el único jugador con características típicas de un volante central. “Cambió el funcionamiento del equipo, dio el equilibrio para defender y para atacar. Al tener un volante central tanto Vecino y Bentancur, aunque Vecino estuvo más pegado a Torreira y Bentancur más como enlace, aparecieron mucho más porque tenían la tranquilidad de tener el respaldo de un tapón”. Algo que también comparte el entrenador Mauricio Larriera, que agrega que la estrategia está asociada al orden, porque suma una característica que Uruguay no tenía. “Es el jugador que puede hacer mayor balance porque puede ser más posicional como volante de contención, o puede hacer relevos, es agresivo (como un Pac-Man), tiene buena velocidad de aproximación a las marcas, tiene muy buena técnica de marca. Incluso es muy inteligente para poner el cuerpo, a pesar de ser muy pequeño, salta, molesta y estorba”.

Esta vez Lucas Torreira jugó con Rodrigo Bentancur y Matías Vecino por delante, tres del fútbol italiano. Su juego también marca que traiga la pelota de la zona defensiva para iniciar la fase ofensiva, porque además tiene un muy buen primer pase. “Generalmente juega para adelante. En la construcción del juego cuando uno no se acostumbra a jugar hacia adelante se suele tener problemas, porque se llega a mitad de cancha y se vuelve atrás, o al costado, y eso hace una posición estéril, como pasó en los dos primeros partidos. Vecino y Bentancur tienen características similares, se acostumbraron a jugar para el costado y se superponían, ninguno se animaba a dar el pase vertical”, explicó Larriera. El pibe de Fray Bentos, a su vez, suma un gran remate de mediadistancia y pudo encargarse de ejecutar de gran forma las pelotas quietas. Inteligente, rápido, fuerte, con coberturas y acompañamiento en ataque.

El nuevo mediocampo

La presencia de este tipo de jugadores, quizá con la ausencia de Federico Valverde, ha cambiado un paradigma clásico del fútbol uruguayo. La figura de un típico cinco tapón, de marca áspera y contundente, luego sumada a un doble cinco, está reconocida en la figura del Ruso Pérez, el Cacha Arévalo Ríos, el Canario García, el Pato Sosa o de Obdulio, más atrás en el tiempo. “Para lo que jugaba hasta ahora Uruguay, en largo, la lucha del mediocampo es para mantenerte en ataque, no para darte lineamientos ni el armado del juego o la organización de ofensiva. Cuando tenés un mediocampo con las características de estos jugadores, obviamente que es para usarlo, si lo usás en el armado y en la organización marcan pautas. A cambiar las características de esos futbolistas, cambia el estilo de juego”, opina Fossati.

Pablo Peirano, actual DT de Danubio, cree que el funcionamiento celeste está muy bien adaptado en todas las líneas, todos saben su función, más allá del jugador que esté. “Cuando cambia el sistema cambia el recorrido, y eso puede modificar un poco las distancias. Creo que Laxalt le dio más recorrido por la banda, con trayectos más largos, más amplios, y se corrió por la línea. Cuando subían por el lado de Cáceres, que lo hace con menos faceta ofensiva, se quedaba más Torreira en la base. Al tener un volante delante de la línea se genera que los dos que están por delante se puedan soltar e ir a los volantes rivales, sabiendo que están cubiertos desde una posición fija, cuando tenés solo dos eso no sucede”.

El juego entre los tres volantes sumó una cobertura que marcó el orden. Por ejemplo, si venía por el lado de Cáceres, iba Nández, se cerraba Torreira, atrás venía Vecino y cuando movían la pelota el que cerraba el lado puesto era Cavani, que muchas veces llegaba por el lado de afuera como si fuese un volante. “A la hora de jugar es muy diferente recibir pases de atrás de la mitad de la cancha, como recibían Vecino y Bentancur, a recibirlos en la medialuna de adelante. Eso significa que el pase es más fuerte y da más profundidad, a la subida de un lateral genera un aspecto ofensivo. También los puntas se movieron más por afuera”, destacó Peirano.

A esto, Larriera también agrega la intención celeste en salir jugando desde el saque de meta, asumiendo ciertos riesgos que pueden ser difíciles de sostener en una copa del mundo, un detalle que podría eliminarte. “Sobre todo me gustó como Godín marcó el camino, porque cuando se construye el juego desde el saque de meta no es desde el punto de vista estético, sino por un tema de efectividad. Desde lo estético quedó lindo, al menos a mí me gusta, pero no tuvo efectividad porque la posición de la pelota en  zona defensiva no solo es peligrosa, sino que es estéril. Cuando uno arriesga, y lo hace para ganar, está bueno”.

Por arriba, por abajo

Fernando Muslera no ha recibido goles en la primera fase, algo que también le pasó en Sudáfrica 2010. Se ha lucido, se ha mostrado seguro y ha ordenado. Igualmente, Muslera cree que los goles que no ha recibido se los debe a la gran defensa que tiene adelante. No es casualidad, que Diego Godín haya estado en estos dos campeonatos en los que el golero celeste no ha recibido goles. Hay un manejo y una jerarquía defensiva, que mantienen un orden en lo táctico que es difícil para cualquier delantera. Primero fue Lugano y Godín, ahora con Josema, y en el último partido con Coates, la fórmula no varió. Uruguay es la única selección que hasta ahora no recibió goles. “Cuando hablamos de la defensa hablamos de todo el equipo, el equipo trabaja para que no lleguen con facilidad. Luego lo que es la zona defensiva, línea de cuatro y arquero, con algún volante, hubo cambios pero es muy buena. Influye que Godín, que es descollante, se conozca con Josema; lo ayudó mucho a Coates”, opinó Larriera.

El técnico floridense cree que Uruguay tiene una falencia por las bandas, tanto a nivel de los laterales como de volantes. “Este país se ha caracterizado por sacar muy buenos centrales, muy buenos volantes centrales y excelentes laterales, hoy estamos carentes, también con los volantes extremos. Creo que en el fútbol uruguayo no hay jugadores que puedan cumplir eso por afuera, buen ida y vuelta, resistencia, potencia, buena lectura de juego, que ataquen carril interior y lateral.  La defensa sí se sustentó en el triángulo final. No es fácil jugar contra Egipto o Arabia, porque pueden realizar movimientos ilógicos y tienen buenos jugadores. Creo que Laxalt cumplió una función muy buena y dio salida, de forma muy solvente”.

En lo que va del campeonato Uruguay lleva convertidos cinco goles, que han llegado desde la pelota quieta. Jorge Fossati cree que en algunos casos hubo errores en la marca, pero sin dejar de desconocer el potencial que el juego celeste tiene. “Generalmente somos de trabajar mucho, en el mundo hay un alto porcentaje de partidos que se abren con pelota quieta. Me han criticado porque cuando me hacen gol de pelota quieta me dicen que es por la zona, porque generalmente marco así. Creo que hay mucha gente que opina y no mira el fútbol. A Uruguay nadie lo marcó en zona, todos en hombre, y sin embargo no consiguen controlarlo. Creo que hay errores en la marca, más allá de las virtudes y la decisión con la que van los uruguayos a cabecear. Creo que los uruguayos tenemos la virtud de ser buenos en las dos áreas, no solo tener gol sino que es difícil que nos conviertan por arriba. Eso no lo tienen todos”. Este aspecto en los rivales marca una tendencia, sobre todo porque se evitará dar posibilidades de pelotas quietas en ataque.

Los festejos de gol, las fotos en compañía, el pase de Suárez para que Cavani hiciera un gol, la corrida de este último para que Maxi Gómez entrara rápido y debutara en un Mundial; todo habla del clima que vive Uruguay. Pablo Peirano, que integró el proceso de “Institucionalización de selecciones juveniles y formación de sus futbolistas”, cree que todo es parte de lo mismo y que el “nosotros” está primero que el “yo”. “No pasa por lo individual, sino por lo colectivo, todos lo saben y todos trabajan en función de ello. Es parte del cuerpo técnico y los jugadores lo llevan a cabo todo el tiempo: adentro, afuera, en las prácticas, el que entra, el que sale. Se lleva la convivencia a favor del colectivo, que es que al fútbol uruguayo le vaya bien”.

La paridad

“He visto de todo. Hay partidos parejos, porque o uno no está en su mejor nivel o el otro lo sorprende. Hay otros partidos que terminaron parejos en el resultado y otros terminaron con un equipo rompiéndole el arco y el otro con muchos hombres defendiendo. Los partidos de fútbol se pueden emparejar de diversas formas, los hubo, con lindas propuestas, que atraen”, afirma Fossati, que además de dirigir a la selección uruguaya estuvo al frente de Qatar.

Respecto a los sistemas de juego, Peirano destaca la disciplina táctica, sobre todo en esos equipos que no tienen tanto peso ofensivo y que buscan el repliegue para salir de contragolpe. “Los bloques se reparten entre 15 y 20 metros, lo cual hace que un equipo tenga que usar toda la cancha para entrar. Se aprietan las líneas en poca distancia, es muy parecida a lo que es el básquetbol, en la defensa-ataque con repliegues rápidos. Me llamó la atención la forma de marcar, se marca diferente, con la regla de cómo tirarse, de las faltas. La marca ha evolucionado técnicamente mucho, frenarse antes, no se arriesga para quitar, sino que se aprieta los espacios y se recupera en bloque y no tanto en la marca individual. Lo otro fue el manejo de la pelota, hay circulaciones muy extensas donde la precisión y la velocidad de la pelota, más la cancha, hace que las cadenas de pase sean largas, también porque un equipo espera”.

El próximo sábado Uruguay chocará ante Portugual en Sochi por un lugar en cuartos de final. Será el primer partido de carácter oficial entre ambas selecciones, además de un amistoso en 1966, ganado por los lusitanos 3-0, y otro en 1972, con empate 1-1. Las miradas desde este lado están puestas en lo que podrá dar el temible Cristiano Ronaldo, que lleva anotados cuatro goles y parece ser la manija de su equipo.

Pablo Peirano cree que tener a Godín y Josema es muy importante en la experiencia de jugar ante él. Sin dudas que se debe tomar como una referencia, por su desequilibrio, aunque no se le debe poner una marca personal. “A la hora del equipo atacar, o manejar la pelota, hay que marcarlo atacando para que no tenga espacio para arrancar. No le pondría una marca fija, sino una zonal. Cuando lo equipo esté atacando, un defensor, o volante, lo tiene que tomar para que no desarrolle velocidad y se suelte. Siempre hay que estar concentrados para no cometer faltas cerca del área para que no le pegue, y también tiene buen juego aéreo. Hay que cortarlo mucho antes de que comience a gestar el juego”.

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