Texto: Álvaro Levin
Fotos: Mathias Acosta
Habiendo varias formas de perder y quedar eliminados de la Copa Libertadores, la derrota de Defensor vs Monagas pegó fuerte, ya que se terminó desarrollando una superioridad tan grande del equipo venezolano sobre el uruguayo, sobredimensionando las virtudes de unos y maximizando las dificultades del otro.
El contexto del partido fue raro y atípico. Conmebol decidió jugar el partido de vuelta en el Estadio Centenario. El escenario exageró los espacios, y en un estadio semivacío, los cantos y gritos que se emitían desde la Tribuna Olímpica retumbaban con absoluta claridad. Así como el aliento se percibía con nitidez, también cada grito o crítica al equipo violeta llegaba como dardo clavado al oído de jugadores, cuerpo técnico y periodistas.
Según la organización del evento, “la luz para la televisación” impidió desarrollar el partido en el Estadio Luis Franzini, donde Defensor es local, y la cercanía con el espectáculo lo hubiera hecho más amigable y pintoresco.
Ubicándonos en el juego, si bien el desafío de remontar dos goles era bastante grande, también la necesidad de descontar la diferencia por parte de Defensor pintaba, en la previa, en un partido interesante.
Ya los primeros quince minutos de partido dieron una pauta de lo que se vendría. Por el lado de Defensor sin claridad para hilvanar jugadas con posesión de pelota, apelando a la entrega física y no mucho más. Por el lado de Monagas, tranquilidad en el manejo de la pelota, cambios de ritmo y una delantera absolutamente relajada para realizar tacos, firuletes, gambetas, tiros de larga distancia.
De a poco el equipo venezolano le fue tomando temperatura al partido, y en la medida que se fue soltando el panameño Tomás Rodríguez, aparecieron los espacios y jugadas de peligro.
El primer gol llegó a los 33 minutos del primer tiempo. Tras un resbalón entre dos jugadores violetas que no definieron quién iba por la pelota, llegó la habilitación para el goleador panameño que pegó de primera con el borde interno del pie derecho, y colocó la pelota por debajo de la estirada del golero Kevin Dawson.
Fue un baldazo de agua fría, símil a la lluvia que caía en el partido. Dato al margen, quienes fueron con paraguas al espectáculo deportivo debieron dejarlo en la puerta, que por cuestiones de seguridad estaba prohibido su ingreso. Sorpresa y estupor en los presentes.
Volviendo al verde resbaladizo del Centenario, la primera clara para los violetas llegó tras un remate del hábil volante Agustín Soria, que fue rechazada en el área chica por el cabezazo de un defensa venezolano.
El segundo tiempo arrancó durísimo para Defensor. Monagas explotó los espacios libres, y entre Gallardo, Rodríguez, Basante y Navas, desplegaron un fútbol exquisito. De esa forma llegó el segundo gol, que incluyó un gesto técnico espectacular del enganche Navas, quién dejó pasar una pelota para que la recibiera sólo un compañero, quién descargó al medio para el volante Romero, que pateanado desde afuera del área, a colocar en el palo de derecho de Dawson, cerrando la llave cuando restaban por jugar treinta minutos.
El resto del partido transcurrió con intentos de Defensor jugando por el centro de la cancha, con asociaciones de Wunsch, Altez, Bizcayzacú, sin ligar ni un poquito en ninguno de los rebotes que se daban.
Se acabó la Copa Libertadores para Defensor en la Fase 1 de la Libertadores 2025, de forma rápida, para un equipo que lidera el Torneo Apertura, con dos victorias. Cosas raras del fútbol: el técnico que lidera en el campeonato uruguayo, Alvaro «Chino» Navarro está en la cuerda floja.
*Título de novela de Osvaldo Soriano, imperdible!











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