l   mayo 23, 2018   l  

Con Juan Carlos Alvarez Campillo, coach deportivo español Entrenando la mente del deportista





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En los últimos años, se ha empezado a escuchar hablar más de Coaching, disciplina que ha adquirido relevancia en varios ámbitos como el personal, el empresarial y también el deportivo. Se trata de un proceso de aprendizaje interpersonal, entre el coach –o entrenador mental- y el coachee –la persona que está siendo entrenada- con el propósito de desarrollar nuevas conductas que le permitan alcanzar su máximo potencial en el área en la que se desempeña. Pese al auge que vive el coaching deportivo en algunos países, es en general percibido como algo raro o lejano, de lo que no se conoce del todo su aplicación en los procesos de mejora del rendimiento de atletas o entrenadores.

Para definir qué es el Coaching y para qué sirve, conversamos con el psicólogo y coach español Juan Carlos Álvarez Campillo, pionero del Coaching Deportivo en España y autor del libro “El entrenador mental”. Álvarez Campillo ha trabajado y trabaja con deportistas de élite, como la campeona olímpica de Badminton Carolina Marín, el entrenador de la selección española de fútbol Julen Lopetegui, el seleccionado español de Hockey sobre césped y numerosos futbolistas de primer nivel como el jugador de la Lazio y la selección española Luis Alberto o el uruguayo Gastón Brugman –capitán del Pescara de Italia- entre ellos.

El testimonio de estos deportistas, recalca que el trabajo junto al coach les ayudó a gestionar la presión de finales o eventos importantes, a descubrir y potenciar sus talentos o a alcanzar la mejor versión de sí mismos. Álvarez Campillo es esa persona en la que por ejemplo se apoya el entrenador de una selección de élite para perfeccionar técnicas de liderazgo que mejoren la gestión del vestuario, o la que trabaja con atletas olímpicos y deportistas de élite en general- para ayudarlos a lograr sus objetivos deportivos. Explica que su trabajo se complementa perfectamente con el de un psicólogo –en su caso es las dos cosas-, aunque aclara que no son lo mismo. Muchas veces se utiliza solo a uno de los dos por una cuestión de presupuesto, aunque cuando le toca trabajar como coach externo de deportistas que cuentan con un psicólogo en su equipo de trabajo, habla y alinea el trabajo con ellos. “Un psicólogo sería un profesional que puede diagnosticar, evaluar y dar pautas y un coach alguien que no tiene esa preparación y no lo debe hacer, debe centrarse en obtener las respuestas del cliente mediante preguntas y ampliación de perspectivas. Ambos métodos funcionan y se pueden complementar”.

El coaching se inspira en la filosofía y la psicología, y en el método socrático conocido como mayéutica, según el cual Sócrates hacia preguntas para que el interlocutor encontrara por sí mismo las respuestas. Explica Álvarez Campillo, que su trabajo “puede brindar herramientas para descubrir y desarrollar su potencial y mejores recursos. En definitiva, contribuye a desarrollar el liderazgo y la mejor versión del entrenador o jugador”.

Para lograr alcanzar esa mejor versión, los pasos de un proceso de coaching en un entrenador o en un deportista pueden tener puntos en común y también otros puntuales para cada actividad. “Hay algunos comunes como definir retos y objetivos a trabajar, como la confianza, gestión del estrés, presión, etc. Sin embargo, hay otros temas más específicos de cada uno. En el jugador por ejemplo la concentración, el alto rendimiento, bloqueos y miedos a la hora de competir…y en el entrenador, la influencia y relación con el equipo, la comunicación, toma de decisiones, gestión de conflictos, motivación, etc”. En la búsqueda de ese máximo potencial, pueden existir diferentes obstáculos. Plantea Álvarez Campillo, “podríamos decir que los miedos son el mayor o uno de los mayores impedimentos. También impide alcanzar el máximo potencial la falta de confianza y de sacrificio”. Todo eso, se trabaja a través del coaching deportivo.

Al apuntar las claves del liderazgo en el ámbito deportivo y cómo se puede trabajar esta habilidad a través del coaching, el profesional detalla: “Algunas claves serian el tener una visión clara de cómo alcanzar la mejor versión, motivación y compromiso con las metas colectivas, no solo pensar en las individuales, llevar al equipo al máximo nivel, gestión de la presión, las emociones y relaciones que permitan un máximo rendimiento. Con el coaching se pueden trabajar en primer lugar identificándolas y después creando un plan de acción potente, practico y estimulante para desarrollarlas y alcanzarlas”.

Desde su experiencia –fue jugador de rugby, entrenador de básquetbol y periodista- Campillo resume cómo logró acumular conocimientos que lo llevaran a tener una visión amplia del mundo en el que se mueven los deportistas con los que trabaja. Dice que “estas experiencias son importantes pues te dan una visión más nítida y a la vez global. El haber vivido un vestuario y las tensiones que ahí se generan tanto dentro como en el campo, las relaciones, la unión de un equipo o los conflictos y motivaciones de los jugadores te hacen entender mejor lo que le puede estar pasando a alguien. Y si lo percibes de distintos planos, internos y externos, hay más perspectiva”.

En su libro «El entrenador mental», el coach expone que no hay diferencia entre el deporte, la empresa y la vida cotidiana para aplicar las técnicas de coaching, ni para seguir aprendiendo y sacar lo mejor que cada uno tiene. ¿Qué lo mueve y lo motiva del deporte como campo de trabajo? “Lo que me mueve y motiva es que hay muchos deportistas y entrenadores que tienen un gran talento y por no saber gestionar algunos aspectos, contemplar o ajustar algunos matices se diluyen y no son lo que podrían llegar a ser. Y ese talento desperdiciado lo pierden ellos, pero también los demás que no lo pueden ver y disfrutar”. Es interesante saber cómo se trabaja para entrenar la mente de un deportista de élite, algo que Álvarez Campillo resume de la siguiente manera: “Hay muchas formas de hacerlo. Por ejemplo, entrenar la mente para que piense como tú quieres y no como ella quiere, con automatismos y pensamientos dispersos y negativos. Gestionar las emociones de una manera favorable y apoyándose en la neurociencia para ver posibilidades y pautas concretas. En el libro «El entrenador mental» indico muchos ejercicios y ejemplos de cómo hacerlo. Recomiendo en particular la práctica de la meditación, concentración y coherencia como elementos de tracción para dar lo máximo que incluso a veces uno no sabe que tiene y así se va descubriendo y manifestando”.

Cada proceso de coaching, sea en un entrenador o en un deportista, tiene resultados que contrastar y medir. “Los indicadores son muy claros, se ven si hay una mejora del rendimiento en el caso del jugador y en el caso del entrenador además en su liderazgo y en como opinan de él los jugadores y entorno, si están satisfechos con su trabajo”. Al final, lo que el profesional ve en las personas con las que trabaja, son determinados puntos en común: “Tienen en común un afán increíble de superación, de cuidar todo lo que les puede impulsar a obtener el máximo rendimiento, incluidos los detalles, y una capacidad de trabajo y exigencia del máximo nivel. En un reto y a la vez un privilegio trabajar con personas de ese nivel de exigencia y superación”.

En ese sentido, este tipo de procesos de trabajo pueden resultar diferenciales en un deporte cada vez más igualado en términos de excelencia táctica, técnica y física. ¿Qué tan diferencial es conectar con la mejor versión de uno mismo? Sintetiza Campillo: “Precisamente al estar tan igualado en esos aspectos el trabajo mental y psicológico puede marcar diferencias, siempre y cuando lo anterior esté bien trabajado. Con frecuencia pongo el ejemplo de un jugador que está a tope técnicamente, físicamente y mentalmente…. pero el día de competir discute con su pareja o familia, está descentrado y no rinde. Si no gestiona eso, ¿de qué le sirve lo anterior?”.

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