l   noviembre 21, 2018   l  

Mundial Femenino Sub-17 El golazo de la esperanza





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La selección uruguaya de fútbol femenina sub-17 logró su primer punto en participaciones mundialistas. Cerrando su participación en el grupo A, las celestes lograron empatar 1 a 1 el contra las finlandesas, dejando una imagen positiva en el campeonato.

Es bastante más fácil escribir con la película completa, de los tres partidos que disputaron las chiquilinas, y decir que Urugay fue de menos a más en el torneo. De la goleada inicial contra las ghanesas, la siguiente derrota ajustada contra las neozelandesas al empate de ayer.

El calor en Maldonado fue infernal, y pese a esto, se acercaron cerca de 2 mil personas al Domingo Burgueño Miguel, en un ambiente lleno de niñas y niños, que saliendo de la escuela enfilaron para el evento.

El técnico Ariel Longo repitió la oncena del último partido, con un 4-4-2 bien marcado. Agustina Caraballo bajo los tres palos; Sharon López, Sofía Ramondegui y Daniela Olivera como centrales, y Antonella Ferradans por el lateral izquierdo; mitad de cancha con un doble cinco con Karol Bermúdez y Deyna Morales; por derecha Cecilia Gómez y por izquierda Micaela Domínguez; arriba Belén Aquino y Esperanza Pizarro.

El primer tiempo fue bien entretenido, ya que las dos selecciones se pusieron el arco de enfrente como objetivo, e intercambiaron ataques, jugadas y posesiones de pelota. Un destaque especial para la puntera uruguaya Belén Aquino -reconocida como figura del partido-, que estuvo intratable en el uno contra uno; la única forma que encontraron las finlandesas de frenarla fue mediante faltas. Quebró la cintura innumerables veces, pateó al arco, habilitó de muy buena forma en varias oportunidades, destacándose un centro impecable a la cabeza de su compañera Esperanza Pizarro, que bien podría haber sido la apertura sobre los 41 minutos del primer tiempo.

Por su parte las finlandesas se destacaron en su condición atlética y en la permanente necesidad de jugar con la pelota al ras del piso, autogenerándose ciertas dificultades, que no supieron ser aprovechadas por las charrúas.

El segundo tiempo arrancó de forma impensada; gol de Finlandia, baldazo de agua fría. Lejos de complicar a las celestes, las motivó para tomar ciertos riesgos desde el punto de vista defensivo y se tiraron al ataque con todas sus fuerzas.

Fue emocionante ver la entrega, constancia y necesidad de buscar el gol por parte de las uruguayas, lo cual se contagió en la tribuna, generando un aliento permanente a cada jugada de pelota quieta o de gol. Y es que situaciones para empatar no faltaron; varios cabezos que pasaron cerquita y algunos remates.

Y de tanto ir, al final llegó el empate celeste. Cuando restaban solamente once minutos, Esparanza Pizarro vió el claro y metió un zapatazo potente y alto, lejos el alcance de la golera finlandesa. Recontra merecido el gol. En esos últimos minutos la defensa celeste sintió el cansancio del esfuerzo y se salvó en dos oportunidades.

Jugadoras extenuadas, acalambradas, dieron todo hasta que llegó el final del partido y  del mundial para uruguayas y finlandesas. Aplausos, cánticos de aliento y momentos para aflojar y disfrutar de una experiencia que difícilmente se borrará en las veintiún chiquilinas uruguayas.

El gol de Pizarro quedó flotando como una esperanza en el porvenir del desarrollo del fútbol femenino en el Uruguay.

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