l   noviembre 14, 2018   l  

Mundial Femenino Sub-17 Cuidar el bosque





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Había llovido todo el día, y justo una hora antes de que arrancara el partido Uruguay vs Ghana, el sol empezó a pintar las tribunas del Estadio Charrúa. Cuerdas de tambores, chiquilines y chiquilinas vestidos de celestes por todos lados, coordinadores y educadores atentos a contar una y otra vez de tener a toda la plantilla bajo la lupa. Muchas familias se acercaron a tomar unos mates, apoyar a la selección femenina de fútbol sub-17 de Uruguay, que está disputando por segunda vez en su historia un mundial de la categoría. El antecedente fue en Azerbaiyán 2012, donde las charrúas culminaron la fase de grupos sin sumar puntos.

La fiebre de tener un mundial en casa y tal vez no estar muy atento al proceso que viene desarrollando la selección, podría llevar a pensar que a cuartos de final se debe clasificar sí o sí, casi simplemente que por defender la celeste. Pero está claro que el equipo de dirige Ariel Longo viene de un proceso muy interesante de trabajo, con buenos partidos amistosos, un buena performance en el sudamericano disputado en Argentina, así como de una buena preparación de un mes en China; todo esto no quiere decir que fuera «esperable» perder por 5 goles frente a Ghana, pero las capacidades físicas y atléticas de las africanas superaron cualquier plantea técnico-táctico de las celestes.

Un primer tiempo que terminó dos a cero en contra de Uruguay y además con la golera Jennifer Sosa lastimada, quién era titular recientemente ya que Brisa Da Silva, permanente titular de los tres palos, se lesionó los ligamentos cruzados en la preparación.

La fortaleza en la presión a la pelota, más una velocidad propia de quién tiene mayoría de fibras musculares de las rápidas hicieron que las ghanesas encontraran espacios cada vez más grandes, proporcionales a la capacidad de resistencia y fortaleza de las celestes.

El segundo tiempo tuvo unos primeros minutos interesantes en Uruguay, que mediante las gambetas y moñas de Esperanza Pizarro, logró generar cierto peligro, acrecentando las esperanzas de un «si metemos un gol nos ponemos a tiro». De a poco las africanas empezaron a sacarse a las uruguayas de arriba, y mediante pases filtrados, desbordes y una excelente ejecución de Mukarama Abdulai, que además de haber metido tres goles, demostró una calidad excepcional en el traslado y manejo de la pelota así como en los cambios de velocidad. La golera uruguaya Agustina Caraballo tuvo una buena actuación desactivando varias situaciones de gol.

Dos jugadores celestes que demostraron tener una gran visión de juego y muy buen manejo de los espacios fueron la capitana, la defensa Daniela Olivera, así como cuando ingresó en el segundo tiempo Deyna Morales. También Juliana Viera se destacó en el colectivo celeste, con un muy buen manejo de pelota.

Una de las cosas más reconfortantes de la tarde tuvo que ver con el apoyo de las casi 10 mil personas que se arrimaron al Charrúa, más allá del resultado. Es que justamente, la gente fue a apoyar al fútbol femenino, más allá del resultado particular de este mundial, y entender que este evento forma parte de un proceso en desarrollo y transformación respecto al lugar que tienen las mujeres en el deporte uruguayo.

Esto no significa ocultar cierta frustración cuando se reciba una derrota, pero sí entender que el fútbol femenino en Uruguay viene expandiéndose fuertemente y valorar este hecho. En 2005 la Organización Nacional del Fútbol Infantil tenía 42 niñas fichadas. Hoy en día son 3500 las chiquilinas que están compitiendo en esta órbita, y eso ya es un motivo para celebrar y redoblar los esfuerzos para visibilizar esto.

Siempre van a haber opiniones que se guían por los resultados deportivos y nada más. La invitación está en valorar los pequeños logros en cuanto a juego, organización, proyectos, actitudes, para desde ahí seguir construyendo una práctica deportiva que tenga su lado social así como también de a poco ir mejorando en cuánto a los resultados deportivos.

Lo importante es tener altos niveles de competencia, y allí está Uruguay. El próximo desafío será Nueva Zelanda, que sorprendió en el certamen con su victoria inicial sobre Finlandia. La ilusión se renueva, vamos que vamos!

 

 

 

 

 

 

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