l   febrero 27, 2025   l  

A puro fútbol, Boston River avanza en la Libertadores





El sastre clasificó a la fase 3 de la Copa Libertadores tras empatar 1 a 1 en su visita al Ñublense.

De esta forma, el equipo uruguayo aseguró su participación en la próxima Copa Sudamericana, embolsó 500 mil dólares y además sigue en carrera de la Libertadores, donde el próximo miércoles 5 de marzo recibirá al Bahía (Brasil, que viene de eliminar al boliviano The Strongest), en un partido plagado de uruguayos.

El equipo dirigido por la dupla de Jadson Viera y Ribair Rodriguez consiguió un resultado ajustado a lo que fue el rendimiento futbolístico en los 180 minutos de la llave.

Ayer, en Chillán, el partido comenzó durísimo porque a los 9 minutos los chilenos ya iban ganando, con gol del hábil volante Martín Gonzalez, que consiguió una pelota que quedó boyando en el área tras un rebote del golero Antúnez, producto también de un campo de juego complicado para el desplazamiento de la pelota. O sea, antes de los diez minutos la llave se estaba yendo a los penales.

El resto del primer tiempo, de forma llamativa y para sorpresa de los chijonenses que llegaron en gran cantidad para asistir al partido, los diablos rojos se desinflaron y los uruguayos empezaron a manejar la pelota, los espacios y sobre todo, los tiempos del partido.

Con Juan Manuel Gutierrez muy activo y Guillermo López secundando con gambetas, el Boston tuvo algunas aproximaciones puntuales al arco defendido por el uruguayo Nicola Pérez, ídolo máximo de la fanaticada del Ñuble.

El fútbol es bastante impredecible, y la lesión de Juan Manuel Gutierrez hizo pensar que el equipo uruguayo podría tener menos poderío ofensivo, determinando un cambios obligado en el inicio del segundo tiempo.  Su lugar lo ocupó Agustín Anello, quien entró clarito: desbordó y encaró desde la punta izquierda una y otra vez contra el lateral derecho Cerezo.

De tanto insistir, por allí vino el gol del empate justamente del hábil Anello, que en el minuto 85 ganó el uno contra uno, cortando de la punta al medio y pateó al segundo palo, abriendo el borde interno del pie derecho. ¡Golazo!

Luego, se vino una secuencia de empujones, entreveros, proyectiles, calambres, todos condimentos que te hacen acordar que el fútbol sudamericano sigue teniendo «ese que se yo» que no se ve en las grandes ligas europeas.

¡Diez minutos de descuentos hubo! Jugaron con la presión arterial de Jadson Viera y todo el banco de suplentes del Boston. Para colmo, como no podía faltar, a falta de un minuto, un cabezazo del delantero chileno Pedro Sanchez, que hizo lo que te enseñan en la segunda clase de baby fútbol («al cabecear… que la pelota pique contra el suelo, no hay manera que la agarre el golero»), encontró el pie salvador del golero Bruno Antúnez, que se puso el traje de golero de handball y rechazo la pelota.

Al final, el árbitro apenas terminó de dar el pitido final y el Boston nos regaló de las postales más emocionantes hasta ahora de la Copa. Lágrimas en los ojos, brazos al cielo, que con fatiga muscular y sentido de equipo lograron una clasificación histórica para el sastre.

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