l   marzo 18, 2017   l  

Libertadores Volver a empezar





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Como para hacernos acordar la vieja máxima del fútbol “los partidos hay que jugarlos”, el Zulia venezolano se llevó no solo tres puntos del Parque Central sino también el impulso con el que Nacional había arrancado la Copa Libertadores 2017.

Y es que el conjunto venezolano jugó muy bien con la pelota. Con Juan Arango como referencia permanente, ordenando, jugando, marcando, sin grandes velocidades a sus 36 años – pero con la calidad y capacidad que le podrían envidiar gurises de 20-, fue la manija de un equipo que supo defenderse de los embates tricolores y salir rápido por dos vías rápidas: Yefferson Savarino por izquierda y Luciano Guaycochea por derecha.

De hecho, el golazo de Savarino a los 30 minutos fue la coronación de una jugada colectiva de alta factura técnica. A partir de la precisión en tres pases verticales por el centro del campo, el delantero quedó mano a mano frente a Conde, definiendo fuerte, abajo y a centímetros del palo izquierdo. Este tipo de goles y jugadas no le sale a cualquier equipo, y si hasta ese momento había alguna sospecha del poderío del Zulia, tal vez fuera medio tarde para asumirlo.

Y es que Nacional luchó, metió y fue para adelante, pero tampoco tuvo mucha liga. En el segundo tiempo Kevin Ramírez tuvo una clarísima tras centro de Polenta, e increíblemente empujó la pelota para afuera de la cancha. Ya para esa altura del partido, los delanteros venezolanos “hicieron entrar” a los defensas tricolores, y a conveniencia del equipo ganador, varias escaramuzas y protestas fueron llevando agua para el molino de Zulia. Diría Martín Lasarte, en la conferencia post partido: “con absoluto respeto, a este equipo de Zulia le vi cosas de los equipos uruguayos”. A buen entendedor, sobran las palabras.

Una buena noticia para el tricolor puede haber sido el debut del veinteañero Agustín Rogel –recientemente campeón sudamericano sub-20- quién sustituyó a Diego Arismendi, y trajo el recuerdo colectivo del Seba Coates allá por 2009. En pocos minutos fue muy prolijo en la salida con pelota y cortó los ataques venezolanos con soltura y prolijidad. Es más, en una de las jugadas ofensivas estuvo cerca de convertir, pero la humanidad de un defensa del Zulia -que supo ver en alta definición el talle de Rogel- no se lo permitió.

Queda mucha Copa todavía, y por si fuera poco al ganarle Lanús a Chapecoense quedó el grupo 7 tal como arrancaron: todos iguales en puntos, y con el aditivo que ningún equipo logró sumar puntos como local.

Y ellos se juntan

Además de ser compañeros de generación y selección, Juan Arango y Renny Vega se conocieron en la Escuela Pública “Romulo Gallegos”, en la localidad de Maracay. El primero jugó durante 2016 en el New York Cosmos, donde convirtió 22 goles en 30 partidos. Distinta situación la del golero, que con 37 años, el año pasado estuvo a punto de dejar del fútbol, pero a pedido de César Farías (dueño de Zulia FC) se calzó los guantes y por un tiempito más estará bajo los tres palos.

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