l   noviembre 11, 2016   l  

Uruguay Perdimos la mística





U

Uruguay derrotó 2 a 1 al combinado ecuatoriano, y complicó aún más sus chances de clasificar al repechaje rumbo al mundial soviético. Los argentinos, que ya se quedaron con Gardel y con el dulce de leche quieren ahora eso tan nuestro, como lo es clasificar en el último minuto, con problemas internos, y con la prensa en contra. Pero todavía les falta.

Lubo Adusto Freire

¿Se jugó lindo? No. ¿Se ganó con holgura? No. ¿Se mantuvo el arco imbatible? No. ¿Creímos que nos empataban y que volvía en fantasma del repechaje? Claro que sí.

Pero no, lamentablemente no. Ecuador pateó una vez al arco –suficiente para vulnerar el invicto de cabotaje del arquero celeste– y aunque nos metió dentro del arco (hay quienes afirman que vieron a Vecino saliendo del arco dos horas después de finalizada la brega, presa de un surmenage), en la práctica no tuvieron ninguna “clara – clara”, de esas que hasta un Giancarlo podría traducir en gol.

No le voy a decir lo que usted ya sabe: metimos un gol de entrada bastante feo, nos empataron en los descuentos con un gol de elevada factura técnico-táctica y en los descuentos bis llegó el gol de Rolan, feazo también. Un Rolan que lentamente se está convirtiendo en depositario de todas las frustraciones del hincha, verdadero chivo expiatorio que todo equipo con pretensiones de gloria debe tener.

Es que cuando la afición comprendió que al Tata González ese puesto le quedaba grande (le metió el peso a Neymar, les hizo las cuatro estrellitas a los chilenitos, y jugó un par de buenos partidos), salió rápidamente de ese rol. Un par de partidos sin Suárez fueron suficientes para entregarle esa pesada mochila al ariete ex violeta, ¡y vaya si ha sabido llevarla con singular decoro!

Tiene todo para triunfar en ese puesto: nunca jugó en un grande (por lo que nadie lo va a defender), tiene movimientos gráciles (por lo que subyace la fantasía de que cualquiera puede someterlo físicamente, más allá de que no sea así) y juega en una liga que nadie en su sano juicio vería en vivo (por lo que por más que la rompa, nunca nos vamos a enterar). ¡Hay Rolan puteable para rato, amigos y amigas!

Para egresar, el martes deberá meterle un codazo a Vidal o meter un gol similar al que le metió De Lima al América en el 88, de otro modo, Rolan seguirá siendo ese jugador que uno lo ve y piensa “¿es más que Hugol?” pero al que se termina queriendo siempre y cuando el equipo gane.

El futuro

En Estados Unidos ganó Trump. En Colombia, el no a la paz. En Inglaterra, campeón el Leicester. En la Argentina, apuestan a que Brasil y Uruguay se corten solos. ¿Éste es el universo de primera que nos prometieron?

En cualquier caso, estar casi clasificados al Mundial cuando falta tanto tiempo, es una sensación que nos resulta ajena, extraña, cuasi incómoda. Que la selección juegue y la gente aplauda y festeje sin preocuparse por recibir un balazo al querer ir al baño, y que a nadie le importe si tal o cual jugador nació en tal grande o en el otro, y que más allá de que se juegue feo se termine ganando, son cosas que nos despiertan sentimientos encontrados. Claro que queremos clasificar, pero… ¿no siente como que falta algo? ¿No añora los tiempos en los que necesitábamos de un triunfo de la eliminada Bolivia para clasificar al repechaje? ¿No era más disfrutable la victoria cuando se obtenía por acción directa del destino, que ahora que parece que el señor entrenador plantea los partidos de forma tal que siempre se termina ganando o perdiendo dignamente?

¿No? Bueno, está en su derecho. Pero sepa que existimos nosotros, quienes festejamos los triunfos pero que por dentro sabemos que, si clasificáramos por penales ante Indonesia, cuando los muchachos de Panini están esperando a ver quién es el último en clasificar para mandar el álbum a imprenta, lo disfrutaríamos muchísimo más. Ese gustito extra del logro inmerecido, del “hicimos todo lo posible para fracasar pero acá nos ve, en pleno éxito” no se lo da un equipo invicto de local que ha sacado buenos resultados de visitante.

Ahora parece que los argentinos quieren adueñarse de eso también. Ya están pidiendo a grito pelado “que Brasil y Uruguay se corten solos y ganen todos los partidos”. ¡Eso es nuestro, carajo! Solo falta que tengamos que dejarles ganar el partido en el Centenario, como ellos han sabido hacerlo toda vez que lo hemos necesitado.
Ojalá no tengamos que llegar a tanto.

1 x 1

EL URUGUAY 2-1 EL ECUADOR

Día: 11 de noviembre de lo que es 2016. Estadio: Coloso de cemento. Estado del campo: medio fulero. Público: bastante, pero no estaba lleno como cuando tocaba L’Auténtika en la previa. Nivel de emotividad: elevado. Nivel de miedo al empate: elevadísimo. Árbitro: cuyo nombre ignoro: cometió errores por doquier, pero no influyó decisivamente en el trámite, lo cual compromete su futuro profesional (2 puntos).

ECUADOR

John Deere: una máquina bajo los tres caños, algo remiso en los goles celestes, pero claro… ¿quién espera un gol de pene y otro de Rolan? (2 puntos).

Paredes: no tiró ninguna homónima (1 punto).

Bachiller: todavía la falta, debe física de quinto (2 puntos).

Erazo: rima con Adolfito Cambiasso, entre otras cosas (1 punto).

Ayoví: fue lo que dijo Gustavo Méndez cuando le reclamaron el penal que le cobró a Rocha: “Ah, yo vi penal” (2 puntos).

Nin Noboa: para los que dicen que ser vicepresidente equivale a una muerte política, ahí tienen un ejemplo claro (2 puntos).

Orejuela: expeditivo (1 punto).

Ibarra: con los precios altos (3 puntos).

Martínez: hizo olvidar a Holguer Quiñonez (2 puntos).

Gómez Bolaños: creador de personajes entrañables, quienes lo conocieron dan fe de que era medio sor… parco (2 puntos).

Caicedo: gran partido (4 puntos).

Ingresaron:

Caicedo: gran partido (4 puntos).

Casales: si con un Casal es bravo, imagínese con varios (1 punto).

Ayoví: fue lo que dijo Gustavo Méndez, bla bla. (2 puntos).

DT Polo Quinteros: en el mejor de los recuerdos del hincha de la calle Chucarro (2 puntos)

URUGUAY

Musleras: estaba visto: le patearon al arco, y perdió el invicto. Sin responsabilidad en el gol (2 puntos).

Mono Pereiras: es el jugador con más partidos con la camiseta celeste. Tabárez lo ama. Mas yo no me olvido que erró un penal ante Ghana (3 puntos).

Coates: anotó un gol con la entrepierna, algo que Juan Ramón hacía aunque con mayor vehemencia, y de todos los sectores (2 puntos).

Godín: más preocupado por reivindicar sus derechos que por frenar a Caicedo (2 puntos).

Silvas: hacía un mes que no jugaba, y con razón (1 punto).

Cacha: correcto (1 punto).

Sánchez: no estuvo fino con la pelota quieta, imaginesé con la pelota movida (2 puntos).

Vecino: tiene cosas de Pogba. El pasaporte comunitario, y una camiseta que intercambió con el Diente López en la final del Mundial Sub 20, y que el Diente le dio a Vecino a cambio de un tubo de Kolynos (2 puntos).

Rolan: jugaba como el o… no de la mejor manera, hasta que anotó un gol, lo cual levanta su puntaje (0 punto).

Stuani: entre el físico y el apellido, muchos creyeron que era Cavani, hasta que entró en contacto con el balón (2 puntos).

Suárez: basta de los amigos de Messi (4 puntos).

Ingresaron:

Gastón: tuvo un tiro libre, sacudió su zurda mágica, y la mandó a la mierda (0 punto).

Corujo: comparte apodo con Sosa y Gelblung (1 punto).

Tercer cambio de Tabárez: no fue de la partida (3 puntos).

Tabárez: dio la conferencia con ropa con logos, síntoma de que el grupo no está todo lo unido que nos quieren hacer creer.

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