l   mayo 6, 2016   l  

Libertadores Los cuadros que cuelgan de las sedes





N

Nacional confirmó su tendencia y avanzó a cuartos de final de la Copa Libertadores, donde lo espera Boca Juniors. Sus hinchas no hacen más que ilusionarse con un equipo al que no se le puede reclamar nada. Fiel demostración de lo equivocados que estuvieron los cuadros grandes cuando se convencieron de que los hinchas solo quieren ganar clásicos y quinquenios: los hinchas quieren ganar una copa de verdad.

Estoy convencido de que la falta de éxitos de los equipos uruguayos a nivel continental se debe mucho más a cuestiones vinculadas a la mente que a lo material. La evidencia empírica juega a favor de esta teoría: la historia reciente está plagada de equipos mediocres que conocieron la gloria. Basta ver al River de Gallardo, campeón de todo en la temporada anterior, eliminada hoy por el equipo del Pichón Núñez y vapuleada días antes por el Peñarol del Polilla Da Silva. También hay ejemplos de equipos con presupuestos humildes que llegaron bien arriba (Once Caldas, Nacional de Paraguay, hasta Defensor Sporting), lo que nos invita a creer que el dinero, al igual que los futbolistas juveniles, podrá ganar partidos pero no campeonatos.

Basta con recordar las últimas buenas performances de equipos uruguayos en suelo americano para comprender que un buen equipo carente de figuras pero ordenado y convencido puede llegar mucho más lejos que otro rico en individualidades pero carente de un rumbo claro. El número 10 del Peñarol que estuvo a un Neymar de quedarse con la Libertadores en 2011, era un argentino desconocido que solo había jugado en Nueva Chicago. Hoy, el 10 mirasol es un ex Balón de Oro de la Copa del Mundo, ex Atlético de Madrid, Manchester United e Inter de Milan, entre otros. Y Peñarol quedó eliminado en el tercer partido.

Aquel Peñarol y este Nacional

¿Qué tenía aquel Peñarol de 2011 que no tiene éste de 2016? Orden, un objetivo claro, y un entrenador capaz de vender su idea, de convencer a sus dirigidos. También tuvo una dosis de suerte importante (basta recordar el penal errado por el Tanque Silva en Liniers) pero ya lo dijo Rodríguez Taveira: “a la suerte hay que ayudarla”. Los hinchas de Nacional lo sabían perfectamente: aquel Peñarol de Aguirre tenía ese “qué sé yo” que lo hacía realmente temible. Algo generaba ese Peñarol que trascendía lo racional.

Algo parecido sucede hoy con este Nacional. Hay algo que se fue generando y cuyo origen no resulta fácil de identificar, que lleva a que la mayoría de los jugadores tricolores jueguen al 110% de sus posibilidades cuando los partidos van por Fox. Los partidos empiezan y es tal el entusiasmo, tanta la actitud de los once tipos que corren y van a trancar sabiendo que van a ganar y que se la van a pasar a un compañero y que van a sacar un contragolpe peligroso, que es imposible quedar por fuera de esa energía. El Nacional de Munúa entusiasma o preocupa, según las ganas que uno tenga de verlo llegar a lo más alto.

Claro está, no todo se resuelve en lo actitudinal: Nacional tiene buenos jugadores, rápidos, capaces todos de jugar el balón con criterio, entre los que destaca el “Diente” López y los dos zagueros (Polenta, aun con los dos penales, y Victorino). El haber jugado contra equipos presumiblemente más poderosos fue el principio de su éxito: Nacional se siente cómodo cuando cede la tenencia de la pelota (mas no el control del partido) al rival, al que suele agarrar mal parado con la velocidad de sus extremos y la determinación de sus delanteros. Las transiciones ofensivas de Nacional son rapidísimas, y en ellas basa su eficacia ofensiva.

Pero si el rival no ataca y espera, no hay transición posible. Por eso el equipo de Munúa tiene más complicaciones para enfrentar a Sud América que a Corinthians. Por eso le cuesta tanto salir a buscar los partidos cuando está obligado a ganar. Por eso no pudo ganarle a River. Por eso es mejor que haya pasado Boca y no Cerro Porteño. Por eso sería deseable que no se cruce con Independiente del Valle.

Los muchachos peronistas

Nacional debe enfrentar a Boca Juniors, un equipo con más historia que presente, pero que no deja de ser un equipo argentino con buenos jugadores. Es perfectamente ganable y perfectamente perdible, como nos ha ocurrido históricamente con los equipos argentinos, salvo entre mediados de los años 90 y los primeros años del siglo XXI. En esos años, acaso los más oscuros de la historia de nuestro fútbol, ellos parecían jugar a otra cosa, acaso al influjo de la Argentina menemista del 1 a 1. No en vano entre 1994 y 2003, se quedaron con 5 Copas Libertadores, mientras que los nuestros no fueron capaces de ir más allá de los cuartos de final.

foto 2Pero hoy en día las diferencias parecen haberse atenuado. Los equipos argentinos ya no juegan tanto mejor que los nuestros. Podrán ganarnos, sí, pero sin dejar esa sensación de estar vibrando a frecuencias diferentes.

Quizás alguna influencia en nuestro fútbol local ha logrado tener la selección Celeste. Pues si algo tiene para reclamarle al equipo de Tabárez es su escasa influencia sobre el nivel de nuestro fútbol local: parecemos condenados a tener una selección de primera y un fútbol local de tercera. Más o menos como esa gente que viaja a Europa todos los años y se atrasa con la cuota del calefón.
Acaso el Nacional de Munúa haya adaptado el modelo futbolístico del Maestro hasta ser un fiel reflejo del equipo que más felices nos ha hecho en los últimos años. Algunos nombres (Victorino, Fucile) hasta se repiten. Algunas analogías surgen solas (Suárez/Diente, Cavani/Kevin Ramírez) y hasta se podría adivinar ciertas similitudes en la forma de encarar los partidos, pues también Uruguay parece sentirse más cómodo cuando enfrenta a equipos que lo atacan.

El Nacional de Tabárez

Pero lo primordial es la actitud: cuando Uruguay logró mentalizarse y armonizar al punto de tal de que resultaba imposible encontrar a un solo jugador que no cumpliera eficazmente su rol, se convirtió en un equipo imbatible. Claro está que un estado semejante es difícil de lograr, y apenas si lo logró alcanzar y mantener en ciertas oportunidades: en Sudáfrica a partir del partido con el local, en los últimos 3 partidos de la Copa América de Argentina, en la segunda mitad de la Eliminatoria pasada y en lo que va de la Eliminatoria actual. Nacional parece haber alcanzado ese nirvana futbolístico en el primer partido ante Palmeiras y está obligado a aprovecharlo.

En el medio, llegará la definición del Campeonato Uruguayo. Tal como le pasó a Peñarol hace un lustro, Nacional estará lo suficientemente metido en su sueño internacional como para preocuparse ante la más que posible pérdida del torneo local. El riesgo de quedarse con las manos vacías es grande, pero parece que, a casi 30 años de la última vuelta olímpica importante de un equipo uruguayo, llegó el momento de arriesgar. Resulta claro que el Peñarol de Aguirre, vicecampeón de América en 2011, quedó mucho más metido en el corazón del hincha que el que ganaría el Uruguayo dos años más tarde. Un hincha de Nacional de 30 años lo vio 11 veces Campeón Uruguayo, pero nunca lo vio ganar una Libertadores. ¿Cómo no entender a Munúa cuando pone suplentes para jugar ante Sudamerica?

Con un poco de suerte, de acá a un par de años, en lugar de competir a tener el estadio, la bandera, la violencia o el padrón de socios más grande, Nacional y Peñarol volverán a preocuparse por renovar los cuadros que cuelgan de las sedes.

De eso se trata ser grande, después de todo.

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7 comentarios

  • Danzón says:

    Petacular. Boca, agarrate.

  • Néstor says:

    Las novias de Tabárez lo ven por todos lados. Por suerte, es sólo una fantasía: Nacional no juega al frontón.

    • Nicolás says:

      Nestor totalmente de acuerdo, te imaginas a tabarez jugando con 4 delanteros? jajaja.Comparan el labor de kevin Ramirez con el de cavani, la unica diferencia es que kevin juega ahi porque ya hay 2 jugadores que juegan de 9, cavani juega por la banda porque tabarez no quiere jugar con más de un delantero.
      Munúa juega muuuy distinto a Tabarez, si podría haber similitudes entre peñarol de aguirre y tabarez. Por supuesto hay gente que no acepta ver como un cuadro uruguayo sale a jugar de igual a igual contra los mejores de América, porque ellos siempre vendieron ese humo de que Uruguay solo puede ganar metiendose atras y de contra. Una mentira enorme.Por eso se inventan estupideces como que a nacional le queda mejor jugar contra cuadros que lo ataquen, etc.

  • Pepe Lopez Patisson says:

    Comparar a lo que juega este Nacional de Munua con lo que juegan los cuadro de Tabarez es un disparate, por suerte Tabarez está lejos de Nacional.

  • Leo says:

    Lo único verdadero del fútbol es el gol, los puntos y los triúnfos. Cuando terminen los torneos te cuento.Todo lo demás es bla, bla, bla. Desde el 88 para acá no hay una sola copa en las vitrinas de los clubes uruguayos.Si millones de dólares en las arcas de futbolistas, dirigentes y contratistas.Y los giles con banderitas, tatuajes en sus cuerpos, bombitos, cornetitas, cancioncitas, etc.Con decirte que cuando ganábamos Libertadores no habían barrabrabas ni personal de SEGURIDAD en los clubes.Estúpidos musculosos que se creen importantes parados en la puerta de un vestuario o de una tribuna que no tienen idea de lo que es un offside. No le pongamos levadura al inmirable fobal uruguayo.

  • jhon says:

    Todos los periodistas nos comparan con los del! 13 en el año q legaron ala final o hablan de boca de sus jugadores .cualidades y de mas . nos restan total trascendencia nuestros periodistas . ya es molesto ver todos los canales iwal noticias web o por diario . es lastimoso . nadie nisikiera los propios uruguayos nos ven cmo candidatos o favoritos. No para la copa si no para esta llave. . me da asco sinceramente con el perdon de la palabra. Esta nota nos estan comparando con peñarol 2011 dejensen de joder .C.N.deF somos nosotros. Estaria bueno q lo entiendan

  • Nico Saraleguy says:

    Chapó !

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