l   agosto 9, 2017   l  

Economía en el deporte ¿Instituciones con fines de gloria o lucro?





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La economía del deporte es un área poco explorada en el Uruguay. Pensar en productos, balance competitivo, rentabilidad, empresas o valor social parecen estar más asociados al mundo anglosajón que a la realidad sudamericana. Y es que por este rincón del mundo la pasión, a veces, está por encima de los negocios.

Hay dos ejemplos que sirven para mostrar el “estado del arte” en Uruguay. “Que haya una asociación civil privada que quiera hacer una inversión de 40 millones de dólares y que el sistema no la haya ayudado es increíble… o sea, si se lo contás a otra persona en el mundo no te cree… Y todo porque hay otro cuadro que le quería seguir cantando “vos cancha no tenes…” detalla Mauro Costa, docente de la materia Economía del Deporte de la Tecnicatura en Gestión de Instituciones Deportivas del Claeh.

El segundo ejemplo tiene que ver con la falta de previsión en generar y mantener un nivel competitivo entre los equipos como para que la liga uruguaya de fútbol sea poderosa. “En ningún lugar del mundo pasaría lo que le afectó al “River de Almada”, donde vendió dos planteles completos y nadie de los encargados del espectáculo se preocupó en ayudarlos para rearmarse, siendo uno de los animadores del torneo” comenta asombrado Mauro.

Pensar en la forma que los clubes se sostienen económicamente es también pensar de donde salen esos recursos. “En Uruguay existe una falacia que es “para sobrevivir tenes que sacar jugadores”. Es el país que más jugadores tiene en el fútbol latinoamericano. Hoy en día, los clubes uruguayos sobreviven gracias a la televisión”.

Una de las particularidades de la gestión económica del deporte tanto en su faceta show o negocio es que necesita que los equipos sean competitivos, así de esa forma se revaloriza la Liga. Que un jugador como Neymar haya sido vendido al PSG- mediante una cifra astronómica de 222 millones de euros- de alguna forma le quita valor a la liga española en su conjunto y no solamente al Barcelona, ya que los medios de comunicación globales empezarán a dedicarle más minutos a la Liga Francesa.

Ver la faceta económica del deporte es también analizar detalles apenas perceptibles como podría ser el cuidado de los campos de juego. “El otro día salió a hablar el presidente de la Ligue 1 (Francia) diciendo que no podía ser que haya diferentes colores de pasto en los campos de juego. Y es que en España o Alemania eso no pasa. Es una forma de cuidar y mantener la calidad del producto” detalla Mauro.

La apuesta está en generar ligas o federaciones poderosas y que sean competitivas a nivel regional. “Se trata de sobrevivir sin que el otro equipo desaparezca… Es el único sector económico donde precisás de la competencia” sintetiza Mauro.

Una iniciativa en esta línea son las reglas que se instrumentan en la NBA, donde cuestiones como el draft o el que no haya descensos favorecen a los más débiles, bajo la idea de que “el show debe continuar”, nutriéndose de todos los equipos.

“SHOW ME THE MONEY”

Uno de los grandes mitos en la gestión tiene que ver con que los dirigentes deberían ir a buscar plata a las empresas para obtener recursos. “Los esfuerzos que hacen los directivos es tremendo… Yo creo que la gestión debería medirse en generar valor social, que es que los clubes le estarían dando la posibilidad a cierta marca de apegarse a los valores y características que esa institución o proyecto representa”.

En este sentido lograr que ciertos deportes tengan presencia en la agenda informativa de los medios de comunicación es uno de los desafíos de la gestión deportiva. Parecería existir un círculo virtuoso en el hecho de que una disciplina –handball, voleibol, atletismo- tengan difusión mediática, porque de esta manera se darían a conocer las “virtudes” que éstas conllevan, creando ese intangible denominado “valor social”. Y ahí es donde podría estar el atractivo para las empresas o marcas deportivas.

Este cambio de enfoque permitiría que “las empresas llegarían a los clubes y no los clubes o federaciones tengan que salir a golpear puertas para conseguir recursos”.

Adaptado esto a la realidad uruguaya, Mauro plantea que “un problema de las empresas que quieren sponsorear es que si eligen por un equipo, esto es hacer una elección y definirse por un equipo. Por ejemplo, los grandes anunciantes (Nissan, Antel, Conaprole) en el futbol uruguayo optan por los dos equipos grandes así de esa forma se aseguran presencia en todo el país”.

En definitiva, la pregunta es: ¿gestionar instituciones con fines de lucro o con fines de gloria?

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