l   diciembre 4, 2018   l  

Clasificatorias China 2019 A febrero…





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Otro Antel Arena repleto de ilusiones y de confianza en que se podía lograr un triunfo histórico. Otra vez, Uruguay tenía enfrente a un rival al que había vencido solamente tres veces en su historia (Premundial Neuquén 2001, Panamericanos Río de Janeiro 2007, Panamericanos Guadalajara 2011), y la sensación de que se podía flotaba en el ambiente. La emocionante victoria obtenida ante Puerto Rico ofrecía al menos la posibilidad de pensar en ganarle a Estados Unidos y quedar al borde de la clasificación a China 2019.

¿Cómo había que hacer para ganarle a ese equipo al que muchos menospreciaban y denominaban “el equipo F” (o alguna letra posterior) de USA Basketball? Era necesario ejecutar un plan de juego casi perfecto, que tenía algunos puntos que no podían faltar si se pretendía llegar a un final cerrado y llevarse el punto.

– Había que bajarle el goleo a Estados Unidos, ya que jugar un partido en el entorno de los 90 puntos no nos beneficiaba. Se logró en gran parte (los norteamericanos terminaron el tercer cuarto con 50 puntos).

– Era imprescindible contar con un porcentaje elevado de acierto en tiros de tres puntos y también se tuvo (43% del equipo, contra un 27% en toda la fase clasificatoria). Esto era crucial, porque el tamaño de los rivales iba a dificultar todos los tiros cercanos al aro (la prueba es que Uruguay lanzó 33 tiros de 2 puntos y metió sólo 7, un 21%).

– Esteban Batista debía tener un partido de los que acostumbra jugar en la selección desde hace 15 años, contra cualquier rival a nivel FIBA Americas. Esto también lo sabía el entrenador estadounidense Jeff Van Gundy, que tenía claro que tenía que desgastar a la principal carta uruguaya. ¿Qué propuso? Un antídoto llamado Eric Moreland (un jugador más alto, más joven y más atlético, que además tiene más partidos jugados en la NBA que el único jugador uruguayo que pisó esa liga). Uruguay sintió mucho no poder contar con este ítem en su plan de juego, ya que el capitán nunca se encontró a gusto en su zona de influencia.

Luego de un primer cuarto en el que el ritmo de juego y el goleo de USA fueron un poco más elevados de lo que nos convenía, Uruguay pasó a defender una zona en el segundo cuarto, que hizo que los visitantes no encontraran soluciones y tiraran mucho de afuera con malos porcentajes. La defensa en primera línea de Santiago Vidal y Luciano Parodi, más el acierto en triples de Bruno Fitipaldo, fueron los principales factores que llevaron a que los dirigidos por Magnano manejaran el trámite.

Sin embargo, Fitipaldo sintió el desgaste al final del partido (seguramente haya tenido que ver la diferencia de físico con sus defensores), Batista se cansó (y Magnano fue criticado por dejarlo en cancha pese a los buenos minutos de Hatila Passos) y un par de minutos malos permitieron que Estados Unidos nos metiera un parcial de 16-1, además de totalizar 28 puntos en el último cuarto.

También podría decirse que Uruguay tenía la ventaja de que los norteamericanos estaban en penalidad desde los 5 minutos del cuarto período y no pudo forzar faltas para ir a la línea. Pero pese a todo, la celeste estuvo a minutos de llevarse un puntazo.

El base Travis Trice y el pivot Eric Moreland fueron las principales figuras de un equipo que tenía supremacía física en absolutamente todos los emparejamientos. El primero terminó siendo el máximo anotador de su equipo con 17 unidades (siendo clave en el último cuarto), mientras que el segundo terminó con un “doble doble” (dobles figuras en dos ítems estadísticos) de 10 puntos y 13 rebotes, además de haber controlado defensivamente a Batista.

Por Uruguay, Santiago Vidal fue el jugador de mayor valoración (índice que se logra sumando todos los aspectos positivos de la planilla y restando los negativos) con 18, producto de 9 puntos (3 de 4 en triples), 5 rebotes, 5 asistencias y 3 pelotas recuperadas. Bruno Fitipaldo resultó el máximo anotador celeste con 17 puntos y un buen 4 de 9 en tiro de tres puntos, pero la cara negativa fue el 0 de 5 en tiros de dos puntos y las 6 pelotas perdidas. Esteban Batista terminó con 10 puntos, 7 rebotes, 4 asistencias y 1 robo (con 3 pérdidas y 2/11 en dobles); una actuación “mala” que muchos jugadores querrían tener. Luciano Parodi fue el otro punto alto con 17 de valoración, gracias a sus 13 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias y 4 pelotas recuperadas.

La selección uruguaya hizo un buen partido, que no pudo cerrar debidamente. Un pasaje en el que no se le encontró la vuelta al partido y el ataque perdió fluidez, hizo que Estados Unidos revirtiera el tanteador. Probablemente, el equipo se quedó sin fuerzas al final, algo lógico dado el desgaste que conlleva jugar ante un rival con jugadores tan atléticos y fuertes. Sin embargo, nunca dejó de luchar. Hay que quedarse con los momentos en los que se logró imponer el ritmo y controlar al rival, solo faltó sostener esto un poco más.

Entre la desazón final generalizada, las críticas a las decisiones de Magnano, al mal partido de Batista, al estadio y la descalificación del equipo de Estados Unidos sin conocer a ningún jugador, queda la chance intacta. Uruguay tendrá que ir por la clasificación como visitante en febrero, y las posibilidades de llegar a China siguen dependiendo de la celeste, que deberá enfrentar a México el 22 de febrero y a Puerto Rico el 25. Ahora, el punto ante los boricuas pasa a ser clave para clasificar al Mundial, ya que estamos igualados en las posiciones y ese partido del 25 de febrero de 2019 en San Juan de Puerto Rico será el que determine el tercer clasificado del Grupo (quien clasificará, mientras que el cuarto dependerá de lo que suceda con República Dominicana en la otra serie, ya que el mejor cuarto sellará su boleto al Mundial).

Probablemente pueda estar en el equipo uruguayo Mauricio Aguiar, quien seguramente sea una presencia importante por ser un jugador de mucha experiencia y con gol, además de brindarle al equipo un jugador alto en la posición de 3. El jugador de Corinthians iba a estar en esta ventana, pero finalmente no pudo hacerlo por una lesión. Quien seguramente no va a estar va a ser Jayson Granger, aunque mucha gente todavía no haya entendido que el base pertenece a un equipo que juega Euroliga y no está obligado a cederlo (lo que equivale a decir que no hay chances de que ningún equipo que juega la máxima competición fuera de la NBA libere a un jugador). Así como no estará Granger, no estará Gustavo Ayón en México (jugador de Real Madrid) ni J.J Barea en Puerto Rico (pertenece a Dallas Mavericks de la NBA, que tampoco ceden a sus jugadores), ni los argentinos Patricio Garino y Luca Vildoza (compañeros de Granger en Baskonia), Facundo Campazzo y Gabriel Deck (Real Madrid).

Nos esperan un par de meses de verano, en los que deberemos preparar lo mejor posible el examen definitivo. Como en el liceo o en la facultad, si no se pudo en diciembre, habrá que pensar en febrero mientras todos se van a la playa. Se deberá conformar el mejor equipo posible y confiar en que los jugadores y el cuerpo técnico saben que se está ante una oportunidad de volver a un Mundial y de hacer historia.

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