l   febrero 23, 2017   l  

Cunha recargado 3 millones de árbitros





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Peñarol movió sus fichas y el árbitro Andrés Cunha ya no le arbitrará por lo que queda del torneo (y queda muchísimo). Más allá de lo tragicómico de la situación (solo en Uruguay puede haber equipos que elijan quién les arbitra y quién no), parece claro que el equipo de las 11 estrellas vuelve a equivocar el rumbo de un barco que recién acaba de zarpar.

Para comenzar, nobleza obliga afirmar que la jugada que motivó el enojo de parte de la parcialidad de Peñarol en ocasión del match Peñarol – Boston River, debió haberse sancionado con penal a favor de los carboneros. La letra fría de la regla 14 del fútbol establece que:

Tocar el balón con la mano implica la acción deliberada de un jugador de tocar el balón con la mano o el brazo. Se deberá tener en cuenta lo siguiente:

• el movimiento de la mano hacia el balón (no del balón hacia la mano);
• la distancia entre el adversario y el balón (balón que llega de forma inesperada);
• la posición de la mano no presupone necesariamente una infracción;
• tocar el balón con un objeto sujetado con la mano (como una prenda, espinillera, etc.) se considera una infracción;
• golpear el balón con un objeto lanzado (una bota, espinillera, etc.) se considera una infracción.

Pero al reglamento se le suman las famosas “recomendaciones” para los árbitros, esas que lentamente han venido cercenando el legendario “criterio del árbitro”, aquel comodín que le permitía al hombre de negro defender buena parte de sus fallos sin importar demasiado cuáles fueran éstos. “Las nuevas interpretaciones y recomendaciones a los jueces son que en aquellos casos en que los brazos están separados del cuerpo, en posición antinatural, una extensión de su cuerpo que están por fuera de su eje corporal, hay que sancionarla más allá de si el jugador quiso o no tocar la pelota. El jugador que abre los brazos está asumiendo un riego que será sancionado” manifestó el ex árbitro Ernesto Filippi a Referí en abril de 2016.

Imagen 1

Un rápido análisis de la jugada nos permitirá apreciar que el defensor de Boston River estiró el brazo izquierdo de un modo “riesgoso”, es decir, sensiblemente despegado de su cuerpo. Además, había distancia prudencial entre atacante y defensor. Por ende: ¡penal! También parece claro que la posición de Cunha no era la mejor (pues el cuerpo del jugador parece tapar el punto de contacto de su brazo con el útil). Hasta podría parecer que el jugador carbonero complica la visual del árbitro asistente, pero una segunda toma deja en offside al Línea, si se nos permite el juego de palabras:

Imagen 2

Si uno traza una línea imaginaria que parta de la pelota y atraviese el cuerpo del jugador de Peñarol, terminará a la altura de la “E” del primer cartel de Pilsen. O lo que es lo mismo: el asistente (Sergio Freire) tenía un panorama visual bastante despejado como para haberle indicado a Cunha la infracción.

Pero no: Freire no hizo señal alguna y Cunha, que debe ser el menos interesado de todos en equivocarse ante Peñarol, marcó córner. Fresco estaban los dos penales –mucho más claros que éste– que el mismo Cunha no sancionó a favor de Peñarol en un partido que los carboneros perdieron 4 a 1 ante Wanderers en el Parque Viera, por un torneo que –cosa curiosa– terminarían ganando los carboneros. Fallos que a Cunha casi le cuestan su presencia en la Copa América –Peñarol hizo todo lo posible– pero que a los otrora dirigidos por Da Silva no les impidió quedarse con la copa 50 (+-7).

Poco antes, a fines de 2015, Damiani había declarado, a propósito de Cunha: “confiábamos en él. Algunos querían generar situaciones pero nosotros confiamos en los jueces jóvenes y debemos seguir alentando a los árbitros para que les den comodidades y después poder exigirles”. Es que esa tarde de noviembre, a poco de iniciar el partido, el debutante clásico Diego Forlán le había metido un planchazo genuino al tricolor Porras que debió haber culminado con su rubia cabellera del otrora Balón de Oro bajo la ducha. Pero no: Cunha hizo un rápido repaso del prontuario del generalmente correcto Diego, y apenas si lo amonestó. Pocos meses y un par de fallos arbitrales adversos después, la situación sería otra.

Perseguirse, eso no está nada bien

La historia del fútbol uruguayo es tristemente clara: cada vez que un equipo sale campeón, el otro se queja y pone en cuestión el logro de su eterno rival. Le pasó a la gente de Nacional durante la dictadura y hasta fines de los años 90 (período en el cual los tricolores conquistaron apenas 4 Campeonatos Uruguayos en 25 años): estaba todo arreglado para Peñarol, primero por los milicos que tenían a Morena como estandarte, luego por la AUF que estaba gobernada por Peñarol, y por último por Casal, que era y sigue siendo flor de manya. Y ahora se dio vuelta la taba: Peñarol, que entre 1973 y 1999 ganó 15 Uruguayos, entre 2000 y 2016 ganó apenas 4 (contra 10 de Nacional). Los milicos y Sanguinetti ya se fueron (o al menos, ya no se oyen tanto) pero… ¿será que Casal se hizo hincha de Nacional? ¿Será que ya no tiene el poder de torcer los campeonatos a su antojo? ¿No será que últimamente los albos han tenido un accionar sensiblemente más prolijo que los mirasoles, y que por eso generalmente ganan?

Resulta esperable que los discursos ahora se hayan invertido: Peñarol se siente perseguido por los favores arbitrales y busca su chivo expiatorio. Pero Cunha no es el culpable de que a Peñarol le haya ido mal en los últimos tiempos. Tanto, que en el reciente Uruguayo Especial, Cunha no le arbitró ni un solo partido y Peñarol quedó en la antepenúltima posición, a 19 puntos del campeón.

Se dice que con Cunha de árbitro, Peñarol no gana. ¿Pero cuánto gana sin Cunha? Solo en los últimos 4 Campeonatos Uruguayos, Peñarol perdió o empató 53 partidos y ganó 52. Es decir que, estadísticamente, es más esperable que cuando juegue Peñarol, no gane. Y parece simplista echarle la culpa a una sola persona de una tendencia que lleva ya varios campeonatos.Lo cierto es que todos los equipos son favorecidos y perjudicados a lo largo de un torneo, y los grandes –históricamente– han sido más favorecidos que otra cosa, salvo cuando se enfrentan entre sí: ahí la torta está repartida. El que pierde el clásico, se siente ultrajado por un sistema corrompido que intenta cercenar su sed de justicia deportiva, mientras que al que gana poco le importa: lo mismo le da ganar con un gol en offside, con el pitazo de Cerullo o hasta con la mano.

Si Peñarol se dedicara a lograr que sus juveniles jueguen en Primera División antes de llegar a Europa, y que en lugar de traer a Ávalos, Murillos y Bressanes les dieran oportunidades a los jugadores del club, los fallos arbitrales bien podrían pasar a un plano meramente anecdótico.

O al menos, Peñarol podría ahorrarse unos cuantos dólares y, aun perdiendo, sentir que no todo está perdido. Porque así como Dolina decía que es preferible la derrota con amigos que la victoria con extraños o indeseables, la derrota con jugadores propios nunca será una derrota completa.

BONUS TRACK

Desde esta entrega y de aquí en adelante, compartiremos un breve cuestionario para identificar sus conocimientos sobre las reglas del balompié. He aquí la primera situación propuesta:

Situación 1: el jugador A del equipo Rojo, ubicado en su propio campo, envía un pase hacia adelante, en dirección a su compañero B, que al momento de partir la habilitación, se encuentra en campo del equipo Azul, y sin que existan dos rivales entre él y la línea de fondo:

Imagen 3

Pero B retrocede y toma contacto con el balón antes de que éste cruce la mitad de la cancha, encontrándose B en terreno propio al momento de tocar el útil:

Imagen 4

Pregunta: ¿Qué ha de sancionar el colegiado de turno?

a- Offside, y el juego se reanuda desde la ubicación original del jugador B (en terreno contrario).
b- Offside, y el juego se reanuda desde la ubicación en la que B tocó el balón (en terreno propio).
c- Nada (no es offside pues la pelota no cruzó la mitad de la cancha).
d- Penal para Nacional.

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13 comentarios

  • Pablo says:

    Andrés, soy manya hasta la médula y no puede estar más de acuerdo contigo.
    Lo de los juveniles es así cómo lo describís. Hasta llegar a Valverde (un distinto de verdad) el trabajo en inferiores fue horrible. Desde la época de Pacheco y Magallanes que no salía nada realmente bueno. Ahora que empiezan a aparecer los resultados de un cambio positivo se trae cada paquete que da miedo. Me parece que Nacional ha hecho un gran trabajo en ese sentido. Estaría muy interesante que hicieras un trabajo de cuántos jugadores de inferiores han llegado a primera de uno y de otro en los últimos veinte años. Y de los jueces mejor ni hablar. Los grandes no pueden quejarse jamás. Si habremos visto robos a mano armada a los cuadros chicos.

    • Lucho says:

      Totalmente de acuerdo con la nota y con el comentario de Pablo, que los cuadros grandes lloremos por errores arbitrales cuando jugamos contra los chicos es de una falta de dignidad abismal. Y las quejas de Damiani y demás directivos aurinegros está claro que hablan para la tribuna para distraer de los horrores en sus politicas de contrataciones. Buschiazzo es menos que el cachila Arias? Y Octavio Colo que Mier? y así podemos seguir hasta mañana. Los juveniles crecen sabiendo lo que es estar en peñarol y jugar clasicos, los paquetes que vienen….tamañana

    • Andrés Reyes says:

      Gracias, Pablo. Peñarol necesita más gente como vos.

  • Jorge says:

    Un juez debe cobrar de manera imparcial y sin presiones eso esta clarisimo ,pero que el nivel de los jueces uruguayos es un desastre eso es una realidad y si no se hace nada no se va a mejorar . Si no es capaz de cobrar un penal clarisimo a 6 metros no puede ser árbitro de primera y lo mismo va para el línea .Si no tienen la capacidad de desempeñar su función en primera división que lo hagan en la c que no hay televisión que los deje en evidencia . En tu trabajo cualquiera sea si no eres capaz de realizarlo correctamente te despiden y si un juez de fútbol cobra y cobra mucha plata por hacer su trabajo debe hacerlo bien sino que haga otra cosa

  • MANYA says:

    Es verdad que el rendimiento deportivo de Peñarol es indefendible. Algunas cosas que creo que vale la pena aportar para complementar la nota:
    – el nivel del arbitraje uruguayo viene decayendo, en ese sentido, preocupa a la hinchada de Peñarol, no solo los errores arbitralesq perjudican al carbonero, sino que el tradicional rival parece no padecer ese bajo nivel del arbitraje (ejemplos: el campeonato especial de Gustavo Méndez, el clásico que tiran para atrás un penal a favor favor Peñarol porque Pastorino -el trabajador de Tenfield- le dijo al juez que no había sido, el campeonato del famoso #penalparanacional donde en la última fecha contra Liverpool no sólo le cobran dos penales inexistentes sino que no le cobram uno aleboso de Romero pegando de atrás en el área.
    – la idea repetida de que Peñarol trabaja mal en juveniles merece al menos esta interpretación, que luego de aquel infortuito con el grupo Casal -de quien en la nota se afirma que es hincha de Peñarol pero es quien más lo ha perjudicado- del caso Bueno-Cebolla-Bizera-Leal , Peñarol se recupera después de 6 o 7 años y aparecen: Gastón Rodríguez, Sebastián Cristoforo, Alejandro González, Sebastián Sosa, Guillermo Varela, Matías Aguirregaray, Jhonatan Rodríguez, Valverde, Bueno, y algún otro que también ha surgidode la inferiores.

  • Nico says:

    Soy MANYA hasta la muerte y mucho más….pero no puedo estar más de acuerdo contigo, puede ser que se haya equivocado pero errar es humano, y para mi nos condiciona nuestro propio pensar.
    Se tendría que hacer una restructuración pero en el club. Estamos en un momento malo por eso todos se desesperan y enloquecen. Primero hay que corregir errores de adentro y luego mirar hacia afuera. 200% de acuerdo también con la cantera de juveniles no jugaron ni un solo partido en primera que ya no están más. Y después traen jugadores con 30 o más para llenar lugares cuando hay 5 o 6 juveniles esperando para subir.

  • Fabián says:

    La defensa del débil es siempre la protesta. Cuando buscas un resultado y no se te da, siempre buscas las excusas afuera o de terceros. Todo es síntoma de mediocridad.
    Los partidos no se merecen, gana el que hace mas goles, no importa si llegaste un vez o 100.
    Los jueces son humanos por suerte, se equivocan mucho menos veces de las que aciertan, pero parece que nunca se pueden equivocar. El hincha siempre va a ver las cosas mas allá de la realidad, nunca son objetivos. No estoy defendiendo a nadie, solo que debemos aprender de ver las con sentido común e uso de razón, no pensar y decir las cosas desde el corazón.
    A nuestro fútbol local le hace falta mucho para ser profesional, sobre todo en organización.
    Es mi humilde opinión de la cual se puede compartir y como no, y todo esta bien. Saludos.

  • Germán says:

    Yo te pregunto, xq los sres jueces cobran correctamente y prácticamente sin errores en partidos internacionales y en el torneo local se equivocan tanto ???

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