l   marzo 24, 2017   l  

Eliminatorias Mas vale goleada en contra en mano, que empate en mano





U

Uruguay, la celeste del alma, la más linda, comió del tupper ante el combinado brasileño. Momento idóneo para repasar los motivos que nos llevan a pensar que, de vez en cuando, una derrota estrepitosa puede redundar en resultados positivos, cuando de fútbol y de la vida se trata.

Lubo Adusto Freire

1 – El último 1 a 4

La última vez que un equipo nos ganó 4 a 1 en el Centenario, fue la Alemania de Lothar Matthaus, Klinsmann y tantos otros, en el año 92.

¿Qué le pasó a Alemania en el Mundial subsiguiente? Llegó como candidato y defeccionó ante el representativo búlgaro, que hasta ese mundial nunca había ganado ni un solo partido.
Usted me dirá: ¿cómo le fue a Uruguay? Perfecto: no jugó. Y el que no juega, no pierde.

stuani

2 – Je suis le T

Tenfield tiene, por fin, la chance histórica de hacer una campaña publicitaria positiva. Porque la empresa dejó a la selección en la segunda posición de la Eliminatoria, cuatro puntos por delante del tercero, a falta de 6 partidos.

¿Dónde la van a dejar Etulain, Lucas y Salgueiro? Habrá que ver.

Usted me dirá: “capaz que negarse a la posibilidad de hacer una nota exclusiva con Tabárez, dado que el entrenador manifestó que quería hacer un comentario sobre el litigio que mantienen jugadores con la empresa, no fue lo mejor. Sobre todo porque, instantes después, pasaron en vivo la conferencia de prensa en la que Tabárez dijo exactamente lo que pensaba decirles solo a Scelza y Gorzy. Perdieron exclusividad y el mensaje que quería dar Tabárez, se potenció, como sucede con todo lo que esta gente pretende frenar.

martin silva

3 – Éxitos en sus próximos emprendimientos

Será el fin de la carrera de varios futbolistas en el combinado nacional. No voy a nombrar a ninguno por respeto al profesional, y a su familia, fundamentalmente, que es la que acompaña en los buenos y malos momentos, la que más sufre.

Pero bueno, seguro que Martín Silva y su hermano Gastón deben tener una familia preciosa, y lograrán salir adelante.

Por no mencionar al Cacha, que por suerte, parece estar pasando un momento personal muy bueno. ¿Qué hay de Vecino? Gran muchacho. Cómo será que seguro no fue el peor, pero… ¿es Vecino el jugador que esta selección necesita para salir adelante? No lo tengo claro.

¿Y Roulan? ¿Jugó? Claro, después entra la Joya y como que te entra la duda.

Olimpica4 – Oferta y demanda

La gente se quejaba del precio de las entradas, y ahora que tenemos riesgo de quedarnos con pasaporte y sin pasaje a Rusia, el precio deberá necesariamente bajar. Capaz que hasta pueden llevar el partido al Campeón del Siglo, para que los visitantes sientan el impacto de viajar a ese recóndito paraje, o incluso al Gran Parque Central, para que la lluvia de proyectiles esté asegurada merced a la riqueza de escombro existente en el escenario albo.

No olvidemos que en la Copa América de 1995, una entrada para el primer partido (Venezuela) salía 150 pesos, mientras que para la final (Brasil) costaba 40 con Tarjeta Joven. Tenemos un fútbol sensible a los dictámenes del mercado, cualesquiera sean.

5 – Cachete con cachete

Es la tercera vez que un brasileño nos hace un gol de pecho en el Estadio Centenario. El primero fue Raí, en el 93, y todos sabemos cómo terminó Raí: fue abuelo a los 33 años. Encima el padre que le puso Sócrates al hermano, le quería poner Jenofonte a él.

Y el otro fue Tulio, en el 95. ¿Sabe cómo terminó Tulio? ¿No? Nadie lo sabe. Desapareció. Encima ya en ese partido Harry Álvez le atajó un penal y perdieron.

¡Harry Álvez! Que debe ser el tipo menos desafortunado del fútbol mundial. A Álvez lo lleva al Barcelona y se va a la B. Lo compra el Chelsea y Abrahamovich se lo vende a Fredy Varela.

6 – La quinta marcha

NeymarY la mejor consecuencia de todas: lenta e inexorablemente vamos a ir recuperando nuestra posición natural. La nuestra. La que históricamente nos pertenece.
La quinta.

Guarden este comentario: va a ver que ni bien Uruguay alcance la quinta posición, resurgirá el sentimiento celeste, volverán las banderas a los taxis, a los ómnibus de CUTCSA, a los autos particulares, a los balcones. No nos sienta bien estar tan arriba, es como un Peñarol que juegue por bajo y lateralice el fútbol, o un Nacional de Lasarte que juegue de un modo vistoso.

Nos sentimos incómodos. ¿O es que acaso usted, ahora que los norteños nos humillaron sin darnos tiempo ni de para calentarnos o reclamarle algo al colegiado de turno de origen peronista, no se siente más uruguayo que nunca?

Vamos que vamos. Que vamos segundos, todavía. Pero no por mucho tiempo.

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